lunes, 3 de abril de 2017

¿Por qué usar aceites esenciales con fines terapéuticos?


Los aceites esenciales tienen propiedades terapéuticas muy importantes para mantener y recuperar la salud, y presentan ventajas en comparación con otro tipo de sustancias medicinales, como la fitoterapia y los medicamentos químicos. 

 Los aceites esenciales se absorben rápidamente. Ya sea a través de la piel, de las vías respiratorias, o incluso del intestino cuando son ingeridos, los aceites esenciales puros presentan una absorción casi instantánea después de su administración. Esto se debe a que debido a su naturaleza aceitosa, son muy afines a las capas grasas de nuestra piel, logrando pasar rápidamente a nuestra sangre, y luego interactuar con nuestras células. También se debe a que la mayoría de compuestos medicinales que forman parte de los aceites esenciales son de muy pequeño tamaño, en comparación con otros compuestos que se encuentran en plantas y en medicamentos, y atraviesan las membranas del cuerpo con facilidad.

El cuerpo está adaptado al uso de aceites esenciales. El ser humano ha consumido aceites esenciales desde siempre, en los alimentos y en plantas medicinales, de manera que han evolucionado a través del tiempo mecanismos para asimilarlos y metabolizarlos. Por esta razón, el cuerpo reconoce a los aceites esenciales como algo mucho más natural y amigable que muchos de las sustancias químicas contenidas en medicamentos.

Los aceites esenciales tienen impacto sobre los sentidos. El usar aceites esenciales siempre es una experiencia gratificante, puesto que su aroma, su textura, su sabor, la sensación que produce sobre la piel impresionan a nuestros sentidos, tomando así conciencia de que estamos utilizando un producto medicinal, a diferencia de otros productos de diferente origen.

Los aceites esenciales tienen gran facilidad de aplicación, uso y dosificación. Los métodos para aplicación de aceites esenciales son sencillos y al alcance de toda persona: masajes, fricciones, un difusor, unas gotas en agua, entre otros. Sus usos más básicos no requieren de conocimientos especializados, y pueden diluirse con facilidad en aceites vehiculares para tener dosis más bajas.


Sin embargo, hay que recordar que el uso de aceites esenciales terapéuticos no reemplaza a un tratamiento medicamentoso establecido por un médico, pero puede complementar y mejorar mucho los resultados, logrando así alcanzar la recuperación y el bienestar más rápidamente, y es mejor utilizarlos solos para tratar molestias cotidianas y no complicadas. Además, debemos asegurarnos de usar aceites esenciales que tengan certificación de pureza de grado terapéutico, puesto que con calidades menores, no obtendremos los resultados esperados, o incluso podríamos deteriorar nuestra salud. 

martes, 28 de marzo de 2017

El consumo de flúor es tóxico para el sistema nervioso


Múltiples estudios recopilados por investigadores de la Universidad de Guadalajara, México, en 2010, advierten sobre las consecuencias negativas del consumo de flúor, elemento que se encuentra en alimentos, utensilios de cocina, agua potable, y principalmente productos para el cuidado dental, como pastas dentales y enjuagues bucales.

La contaminación con flúor puede iniciar incluso desde la gestación, y está relacionada a problemas de aprendizaje, trastornos en la maduración del cerebro, incremento en la producción de radicales libres, degeneración del tejido nervioso, calcificación de la glándula pineal, entre otros. Los estudios fueron realizados sobre animales de experimentación, pero también analizando el desenvolvimiento intelectual y parámetros bioquímicos en personas expuestas constantemente a flúor. Los investigadores advierten que basta una pequeñísima ingesta diaria de este elemento durante muchos años (1 ppm diario), para que aparezcan sus efectos tóxicos, que desembocan en enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer. Para revertir esta toxicidad se debería evitar el consumo de artículos que contengan flúor, por ejemplo, reemplazar las pastas dentales convencionales por pastas libres de este elemento. También se recomienda incrementar la ingesta de vitamina C, vitamina E y calcio en la dieta.


Fuente: Valdez – Jimenez L. et al. 2011. Efectos del flúor sobre el sistema nervioso central. Neurología, 26 (5). DOI: 10.1016/j.nrl.2010.10.008


lunes, 27 de marzo de 2017

El cineol, componente de varios aceites esenciales, es eficaz en enfermedades respiratorias


Un estudio realizado en Alemania en 2009, concluyó que el cineol, un terpeno también llamado eucaliptol, que se encuentra formando gran parte de la composición de muchos tipos de aceites esenciales, como eucalipto, laurel, ravensara y cardamomo, apoya al control de las enfermedades respiratorias. En este estudio, se comprobó frente a placebo en pacientes que padecían enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que la administración de cineol reducía la dificultad respiratoria, mejoraba el funcionamiento pulmonar, reducía la inflamación de las vías aéreas y por ende la producción de flema, y mejoraba el estado de salud. Estos resultados confirman una vez más el uso popular de estos aceites esenciales, ampliamente usados en la medicina tradicional y terapias complementarias dirigidas a mantener y mejorar la salud respiratoria.


Fuente: Worth et al. 2009. Concomitant therapy with Cineole (Eucalyptole) reduces exacerbations in COPD: A placebo-controlled double-blind trial, Respiratory Research. DOI: 10.1186/1465-9921-10-69

martes, 29 de noviembre de 2016

La gastritis y su abordaje emocional con Terapia Floral



La gastritis es un trastorno muy común en la actualidad. Una gran cantidad de casos corresponden a gastritis de origen emocional, ya que el estrés o la ansiedad pueden afectar a nuestro estómago y provocar una gastritis tanto emocional como nerviosa.

La gastritis nerviosa se considera una enfermedad que se genera en el aparato digestivo, principalmente en el estómago, el cual sufre una inflamación de la mucosa gástrica. Independientemente de otras causas, como la presencia de la bacteria Helicobacter pylori, sus síntomas están asociados a emociones como estrés, ansiedad, agobio, que son creados en el curso del día a día por el trabajo y por las responsabilidades familiares. La inflamación de la mucosa gástrica provoca ardor, quemazón, dolor, acidez, etc., siendo estos solo algunos de los síntomas que se presentan en la persona cuando sufre de esta enfermedad.

El estrés provoca que el cuerpo produzca adrenalina, y cuando esto se da de manera constante, el estómago produce una mayor cantidad de ácidos estomacales, lo que debilita su estructura.
Pero decir esto es insuficiente, puesto que a lo largo de la vida, enfrentamos cientos de situaciones distintas que nos provocan estrés, por lo que tenemos que saber identificar qué situación específica es la que está afectando a nuestro estómago. Un tratamiento farmacológico nos ayudará a aliviar los síntomas, pero mientras no afrontemos las causas emocionales que lo provocan, el problema seguirá. 

Ya que el estómago es el órgano de la digestión, y produce mayor cantidad de ácidos para poder digerir algo que se encuentre en él, hay que preguntarnos: ¿Qué situación estoy viviendo, que no puedo aceptar, comprender, digerir, y que la veo como un peligro para mi bienestar y supervivencia? ¿Qué hecho de mi exterior me es difícil incorporarlo a mi interior (mis creencias, mi forma de pensar, mis valores, mi realidad)? ¿Ante qué idea nueva me estoy resistiendo? Generalmente será una situación impuesta, algo que no queríamos “tragar” (aceptar), pero sin embargo, lo hemos hecho, y nos es difícil de “digerir” (aceptar). La gastritis es una forma callada del cuerpo para gritar: “¡Esto no puede ser así!”, y la inflamación es la manera de hacer sentir ese rechazo. 

¿Qué podemos hacer? Al identificar aquello que no queremos aceptar, debemos analizarlo, comprenderlo, y lo más importante, reconocer y aceptar con sinceridad los sentimientos que nos provoca, sin evadirlos ni ocultarlos ante nosotros mismos. Quizás sea una situación que en efecto, no tenemos por qué aceptarla puesto que nos hace mal, y por tanto, debamos soltarla. O quizás es algo que debemos aceptar por nuestro bien, aunque no nos guste. En este caso lo que debemos soltar es el control que queremos tener sobre aquel suceso, desarrollar tolerancia y dejar que las cosas fluyan. 

Para apoyarnos en este proceso, tenemos varias esencias florales que nos ayudan a liberar los nudos y bloqueos mentales y emocionales que desarrollamos debido a las resistencias. Así, una terapia floral adecuada nos ayudará a reducir la irritabilidad y la represión, dándonos la capacidad para confrontar y expresar la energía bloqueada, desarrollar tolerancia hacia nuestro exterior y con nosotros mismos, elevar la vibración en el tracto gastrointestinal para liberar bloqueos, desintoxicar, purificar, y reducir la inflamación.

Terapia de los 4 elementos en lesiones crónicas



Una lesión crónica se desarrolla lentamente con el tiempo y produce dolor al usar la articulación o musculatura implicada, pero también cuando se está en reposo. Las causas más comunes de lesiones crónicas de tejidos blandos son los malos hábitos de movimiento y actividad, problemas estructurales del cuerpo, el ejercicio inadecuado, y los traumatismos, entre otros.

Se han obtenido muy buenos resultados en este tipo de lesiones con la aplicación terapéutica de los 4 elementos, que consiste en el uso de técnicas naturales que usan frío, calor, agua, e incluso, medicina vibracional. Hemos visto su efectividad especialmente en lesiones de espalda, como en el caso de problemas tan complejos como hernia discal.

Inicialmente, la lesión estará caracterizada por intenso dolor e inflamación que aparece súbitamente, que corresponde a la fase aguda. Como un recurso para la desinflamación en esta fase está la aplicación de frío. Este produce efectos fisiológicos sobre el organismo, como disminución del metabolismo local, disminución del edema y la inflamación, disminución del espasmo muscular, disminución del dolor, vasoconstricción… Existen muchos medios de aplicación, como bolsas de hielo convencionales, toallas o paños húmedos refrigerados, baños fríos, inclusive podemos recurrir a las bondades curativas de la tierra, arcilla o barro, vía emplastos, vendajes, o aplicación directa, que combinada con aceites esenciales adecuados que cumplen ese efecto terapéutico, facilitan el proceso de recuperación.

Cuando ha pasado la fase aguda, inicia la fase crónica, cuando se recomienda el tratamiento a través de la aplicación de calor. El calor produce relajación general de la tensión y el espasmo muscular, aumenta la distensibilidad de los tejidos de colágeno, disminuye la rigidez articular, reduce el dolor y la inflamación, y aumenta el flujo sanguíneo. Se aplica con bolsas o compresas de agua caliente, baños calientes, terapia geotermal o piedras calientes, con la aplicación de aceites esenciales de naturaleza cálida.

Superando la fase inflamatoria, y conjuntamente con el tratamiento para la fase crónica, se procede a la rehabilitación de las zonas afectadas por la lesión, a fin de recuperar su funcionalidad. Los ejercicios aeróbicos son aquellos que tienen una intensidad baja o moderada, cuya duración es larga y se basan en ejercitar los músculos con una correcta oxigenación que permita la producción de energía celular. Lógicamente, en esta práctica es muy importante la adecuada respiración, que permitirá que el oxígeno contenido en el aire promueva el metabolismo de los músculos afectados, mejorando así su resistencia, flexibilidad, y fuerza.

Otro tipo de terapia física es la hidrocinesiterapia, que consiste en la realización de ejercicios en agua aprovechando las propiedades térmicas y mecánicas de la misma y las ventajas de la desgravitación. Así obtenemos el fortalecimiento y resistencia muscular, aumento de la circulación sanguínea, disminución del dolor, relajación muscular, mejora de la elasticidad a nivel de tejidos periarticulares. Otro de sus principales efectos es mejorar la percepción del esquema corporal, la coordinación motriz y el equilibrio. Estos ejercicios van en complemento con la rutina terapéutica mencionada anteriormente.

Finalmente, consideramos un quinto elemento en la terapia: la energía. Los desequilibrios energéticos en el cuerpo humano tienen mucho que ver con los dolores crónicos y son considerados en las terapias complementarias energéticas. En este caso, el dolor puede considerarse como una señal del cuerpo, una manifestación de que las actitudes mentales o emocionales no son las correctas. Por tanto, hay que saber interpretar el mensaje que el dolor nos está dando. Para esto, utilizamos la terapia floral, puesto que según los postulados del Dr. Edward Bach, el dolor es el resultado de la crueldad hacia los demás y hacia nosotros mismos. A través de las esencias florales adecuadas, la toma de conciencia sobre este aspecto aportará enormemente al tratamiento del dolor, permitiendo identificar las causas más profundas provocan su aparición, y mejorando la actitud del paciente en todas las fases del tratamiento.

Bruxismo y Terapia Floral



¿Sueles apretar la mandíbula y rechinar los dientes de manera inconsciente? ¿Lo haces incluso mientras duermes? Podrías tener bruxismo

El bruxismo es el hábito involuntario de rechinar o apretar los dientes. Quienes lo sufren no siempre son conscientes de esta conducta, e incluso aparece durante el sueño. En casos avanzados, se puede presionar la mandíbula con tal fuerza y por tanto tiempo, que llega a afectar los músculos de la masticación, la articulación de la mandíbula, provocar dolores de cabeza, cara y cuello, y puede dañar los dientes. Durante el día, esto puede producirse en situaciones de mucha tensión o concentración, y la persona rara vez es consciente de que está apretando los dientes. 

La principal causa del bruxismo es el estrés y la tensión nerviosa, y en menor medida, defectos anatómicos relacionados con la masticación. Es considerado un trastorno de los países más desarrollados, en los que los ritmos de vida acelerados llevan consigo una gran carga de estrés y ansiedad, sin embargo, poco a poco aparecen más casos en los países en vías de desarrollo. Puede aparecer en niños como en adultos.

El tratamiento para el bruxismo se ha centrado en evitar que exista daño en dientes, para lo cual se utilizan protecciones bucales diseñadas por odontólogos. Sin embargo, esto no resuelve el problema, y es necesario tomar medidas para disminuir el estrés y la ansiedad a través de técnicas adecuadas de relajación. También es necesario que el paciente tome conciencia del hábito de apretar los dientes, para corregirlo cada vez que lo hace.

Emocionalmente, el bruxismo está relacionado con el hábito de criticar y juzgar a los demás. Incluso puede darse por autocríticas que nos hacemos consciente o inconscientemente. Los niños puede desarrollar autocrítica al estar sometidos a críticas a su alrededor, incluso pueden emular estas conductas de sus padres. También puede estar relacionado con agresividad contenida, o impotencia para expresarla, es decir, tener que cerrar con fuerza la boca para no decir algo que se desea decir.

Así, desde la terapia floral podemos abordar este problema con esencias florales que promueven la relajación mental y emocional contrarrestando el estrés y ansiedad, como Impatiens; otras que liberan la tensión muscular, como Diente de León; otras que permiten la toma de conciencia de este hábito y evitar su descontrol, como Cherry Plum; otras para tomar conciencia del mal hábito de criticar y juzgar para autocorregirlo, como Orégano, Beech y Perrito; y otras para identificar aquello que se está callando a la fuerza, encontrando la manera más sana de que sea expresa y liberado, como Agrimony.

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Veloz y Sauces (Hospital San Juan)
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sábado, 3 de septiembre de 2016

Aceite de ciprés como tratamiento para várices

Las várices son venas hinchadas, dilatadas, en las que no hay una adecuada circulación de sangre. Las venas transportan la sangre cargada de productos de desecho hacia el corazón, y para esto tienen válvulas que impiden que la sangre regrese hacia
brazos y piernas, y se quede estancada. Debido a varios factores, como la edad, mala alimentación y malos estilos de vida, estas válvulas pueden dejar de funcionar como es debido, además de que el tono muscular en las áreas afectadas puede debilitarse y esto afecta a la circulación. Esto hace que las venas se dilaten y tengan la apariencia de hinchadas en la superficie de la piel.

Las várices aparecen más frecuentemente en piernas, tobillos y pies. Dependiendo de la gravedad de las várices, estas pueden aparecer retorcidas o trenzadas y tener una tonalidad morada. Inicialmente, no causan síntomas y solo molestan a la estética de las piernas, pero en casos más avanzados, pueden provocar la sensación de piernas pesadas, en incluso dolor al tacto. 

Una excelente opción como tratamiento natural para mejorar y eliminar las várices es la aplicación de aceite esencial de ciprés (Cupressus sempervirens). Este aceite es extraído de las hojas de este árbol, y es rico en alfa pineno y cedrol, sustancias medicinales usadas como descongestionantes venosos y del sistema linfático.
Cuando se aplica este aceite, ya sea puro o formando parte de una crema, estas sustancias atraviesan la piel y llegan a las paredes de las venas, donde producen desinflamación y mejoran la circulación sanguínea, también en los capilares. Por ello, es muy efectivo en otros problemas como “arañitas” vasculares, y cualquier tipo de trastorno de circulación, como la aparición de hematomas o “morados”. Como consecuencia, mejora la apariencia de las piernas, reduce la sensación de pesadez, hinchazón y cansancio, disminuye la inflamación de las venas varicosas y mejora la circulación linfática.
 
Essencial pone a tu disposición su crema para tratamiento de várices, formulada a base de aceite esencial de ciprés de grado terapéutico. Su aplicación diaria te ayudará a mejorar la circulación sanguínea y linfática en las piernas, proporcionando el alivio que buscas. Para mejores resultados, te ofrecemos la aplicación del tratamiento a través de un masaje de piernas especializado para este fin.

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